Con frecuencia apenas queda tiempo o espacio en los medios para asuntos de verdadera trascendencia para el común de la ciudadanía. Quizá sea que se aproveche la subida de la audiencia ponderando en exceso aquellos contenidos de venganza e irreflexión. Incluso en temas decisivos, como el de la misoginia y violencia sobre la mujer, se sigue el mismo criterio, enfatizando más lo anecdótico en detrimento también de lo esencial. Hay un asunto, las condiciones del trabajo, que viene influyendo en la vida del conjunto y de manera especial de la de la mujer, que se hurtan. Valga este escrito para aportar algo más en relación al origen laboral de la clamorosa jornada del pasado día 8 de Marzo.

Siguiendo a Vicent Navarro, he conocido el informe que sobre “la calidad del trabajo en Europa desde 2.005 a 2.015” ha realizado el European Trade Union Institute. El mismo es un estudio sobre el empleo en los 28 países de la U.E con una demoledora referencia para la situación en España. Si empezamos a considerar que la responsabilidad de cada Estado es asegurar que su población pueda aspirar a desarrollar su potencial de trabajo, concluimos en el fracaso español. Más si lo comparamos con la violación que en este capítulo se hace de la Constitución Española. Èsta en su artículo 35,1 reza “Todos los españoles tienen el derecho al trabajo, a la libre elección de oficio o profesión, a la apromoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia”. El mencionado informe señala que se incumplen la mayoría de sus indicadores: 1 salarios, 2 formas de empleo y seguridad laboral, 3 Tiempo de trabajo y equilibrio trabajo/vida, 4 condiciones de trabajo, 5 habilidades y desarrollo en su carrera laboral, 6 representación laboral. España aparece a la cola de ese estudio, sólo seguida por Rumanía y Grecia.

España no solamente es el país de la UE donde hay mayor precariedad , sino que es donde más ha subida ésta entre 2.10 y 2.015. Ello significa el mayor índice de inestabilidad en el empleo. Éste situación es además mayor entre las mujeres trabajadoras. Apunta también que a pesar de ser un país con un elevadísmo desempleo, tiene también uno de los mayores porcentajes de horas extras trabajadas. Ello repercute también en que para bastantes trabajadoras y trabajadores, el equilibrio entre vida laboral y personal sólo es peor en Grecia. En este caso, son también las españolas quienes realizan realizan más horas extras. Si a esa realidad se le añade su mayor implicación en tareas en el hogar, no extrañará que sean españolas las trabajadoras de la EU con más enfermedades y estrés.

En cuanto a pobreza, en 2.015 también tenía el mayor porcentaje de trabajadores pobres, sólo detrás de Rumanía y Grecia. Eso significa que cada uno de cada diez trabajadores se encontraba por debajo del umbral de la pobreza. Ello nos lleva a tener muchas dudas sobre la supuesta recuparación del empleo en España, ya que aun con supuesto empleo hay más pobres. Hay otro aspecto que empeora este aspecto, la situación de los autónomos quienes, tras el aporte de ayudas públicas, hacen subir el porcentajes en el umbral de pobreza.También aquí se dan las peores condiciones en el propio trabajo. Tanto en el entorno laboral, en la intensidad y autonomía del propio trabajo, como en los factores de riesgo también destaca nuestro país. Sólo basta con mirar el destacado índice de siniestralidad.

Las causas de esta mal situación son varias a las que en general se presta poca atención, o más bien se esconden, como decíamos al principio en los medios de in-comunicación. Ni que decir tiene que las dos reformas laborales, de Zapatero y Rajoy, han permitido esta precariedad y que las rentas del capital hayan engordado lo que han perdido las del trabajo. Eso en cuanto a las condiciones estrictamente del trabajo. Además hay otros aspectos que tienen que ver con las pérdidas en el estado del bienestar. Tanto la educación, la sanidad, la dependencia, las pensiones y otros servicios públicos y sociales, son los frentes en que la inmensa mayoría de la población estamos siendo perjudicada. A esas cuestiones, aunque nos las escondan, debieran ser a las que mujeres y hombres prestáramos más atención.

 

Foto: Oleg Zaytsev (Licencia Creative Commons)