Me preocupa mucho el derecho a la información que cada día, por mor de la concentración de capitales y medios, está más en entre dicho. De tal preocupación dejo testimonio con escritos al respecto aparecidos en estas páginas. Una de las noticias de la que se informa peor tienen que ver con las provocaciones continuas de machista, xenófobo y belicista presidente Trump. Cualquiera que lea esto se extrañará, lamentando a la vez que dicho señor lo tengamos hasta en la sopa y que ya está bien. Pese a ello, insistiré en que sobre los asuntos de interés general se informa mal y en general poco. En ello nuestros “bondadosos” medios de comunicación trata de alegrarnos la vida con aquel refrán de “ojos que no ven corazón que no siente”. Claro que según y cómo.

No es lo mismo informar del secuestro y trágica muerte de ese entrañable niño de Almería. De ese acontecimiento, como si fuera del antiguo “El Caso” con muchos adelantos, se nos ha ofrecido carnaza a manos llenas. Además de noticias, bastantes de ellas irrelevantes, muchas especulaciones y repeticiones hasta la saciedad para mayor entretenta. Por contra, qué poca información se ha dado de las criaturitas asesinadas en Palestina. ¿Ésas no son personas que dejan detrás dramas y explicaciones más importantes que dar? Por supuesto que lo que le pasa a mi vecino, me llega más. Sin embargo, hay otros muchos aspectos que hacen más relevante una noticia. En la citada Palestina, si nos informaran, podríamos ver la mente retorcida de Trump. Su actitud arrogante empeora la difícil estabilidad en Jerusalem. Así surge el conflicto en el que acabarán muriendo casi cien personas incluídos batantes niños. En la pantalla apenas veremos las dolorosas imágenes que por su crueldad nos invitan a no mirar. No nos explicarán que lo de Jerusalem sigue a otros muchos asentamientos de Israel, que con apoyo americano, van expulsando de su tierra al pueblo palestino. Pueblo que va quedando apresado en la provincia de Gaza. Si vimos escenas de odio en Almería, aquí apenas las justas protestas ni muestras de solidaridad con tanta víctima inocente. Qué poco se nos ha dicho sobre el castigo para los causantes de este crimen. Nadie, o casi nadie, nos hablará de Trump el mismo provocador de Irán en el mismo Oriente Medio. Tampoco se nos hablará de que el desacuedo de la UE con esa política es impotente y dividido. Claro, ello, llevaría a descubrir las complicidades en el ataque a Siria por parte de España ofreciendo sus bases para los aviones de EEUU, Francia y Reino Unido.

Aparte de los bastardos intereses de paises y medios para no defender o denunciar al débil, hay más. Leo en una revista la reflexión que hace el periodista Teo Cazenave: “La información internacional, puesto que resulta cara y genera menos audiencia que los cotilleos privados../…no es una prioridad para los editoriales”. Continúa reconociendo que, sin embargo, algunos países geográfica y/o culturalmente más cercanos se benefician de mejor cobertura. Conviene recordar que sirve aquí con Portugal del que poco o nada se informa para acercarnos la lejana Venezuela. Esa norma no se aplica antes de seguir adelante, he de señalar que no es el caso aquí señalado sobre Portugal o Venezuela, habida cuenta del hermetismo con el país lusitano. Cazenave nos muestra el desigual tratamiento, cuando en una emisora francesa, se sutituye una reflexión sobre acoso por un atropello de circulación.

Volviendo a la distancia de los sucesos, en que suele regir la “ley de muerto kilométrico”, compara tres noticias narradas en territorio francés. Los atentados de Barcelona y Cambrils con 16 muertos ocupó un promedio 78´ 25´´en tv. 22´ 55´´en radio y 301.065 caracteres total en prensa. Atentado en Nueva York 9 muertos 22´ 55´´ tv 6´ 10´´ en radio y 251.106 caract. total en la prensa. En Mogasdicio con 512 muertos 1´ 47´´ en tv 1´ 53´´ en radio y 30.092 caract. total en la prensa.

Mientras París y Barcelona la distancia es corta a Nueva York 5.845 km. y 6.625 a Mogadiscio . Hay que añadir a África la distancia de la pobreza que se traduce en menos corresponsales allí.

Podemos concluir que, tanto dentro de cada país o fuera de ellos, priman los intereses de manipulación o dominio, cuando no los estrictamente económicos. Luego las distancias según el mundo al que nos refiramos también juega. No es lo mismo París, Barcelona y Nueva York aquí, es decir en el primer mundo, que Mogadiscio perdida allá en el tercer mundo de África.

Foto: Jerusalén (Guadalupe López Pérez)