Estos días se le acaban de ocurrir al ministro Montoro dos brillantes ideas. Por un lado intervenir y repasarle semanalmente las cuentas al Ayuntamiento de Madrid. Por otro barajar la posibilidad de quitarnos las pagas extras a los pensionistas. Sí, señores y señoras, así de justo y eficaz es nuestro “legal” gobierno: controla al municipio cuando Carmena rebaja el déficit y miraba para otro lado cuando Gallardón y Botella lo pusieron por las nubes.

Parece que el gobierno del PP o Partido Patriótico no tiene otra manera de atender los requerimientos de Bruselas para rebajar los gastos, y así nos va. Resulta que “nuestra patria” en sus manos tiene que pagar 222 millones diarios de intereses por la deuda que ellos han subido en 370.000 millones de euros. Con ello, “su España” tuvo el déficit más alto de toda la Unión Europea en 2.016. Pues mientras así van las cuentas del Reino y de los ayuntamientos “del cambio”, Montoro ficha para su equipo a Fernández de Moya. Se trata del ex-alcalde de Jaén que ha dejado a la ciudad de entre las más endeudadas de las capitales de provincia. Quizá sea la manera de enmendar la “exitosa” contabilidad del recortador máximo del bienestar de la mayoría y benefactor de los pudientes. Veamos cómo.

El señor Montoro, además de recortar en todos los gastos sociales (sanidad, educación o dependencia), recortaba también la plantilla de la administración y en especial Inspectores de Hacienda. Consecuencia: el fraude fiscal se hace astronómico por las evasiones millonarias entre otras martingalas. Para acallar el escándalo, una amnistía fiscal injusta y fallida para que vuelva una mínima parte del capital huido a paraíso fiscales. Ni la necesidad de fondos ni la importante rebaja de impuestos sirvió a esos patriotas. Claro que de todo esto apenas se entera la ciudadanía. A ésta se le ilustra sobre los problemas de la lejana Venezuela y del crecimiento de independentistas que se van dando en Cataluña por la ausencia de diálogo. A la vez se han ido tapando los desmanes en el recate de los bancos en manos como deluincuente como Resa y Rato. Eso sin hablar de la Gurtel y demás delitos relacionados con el Partido Patriota de la Corrupción.

Por eso se dificulta la labor de Carmena y otros alcaldes del cambio y se oculta el éxito que está teniendo el gobierno de Portugal reconocido por la Troika. Han conseguido bajar el paro y subir los salarios a la vez que han puesto su déficits por debajo de la media europea. Ahí está detalle de estos patriotas de la corrupción y de la mentira: impedir que la gente sencilla entienda que Montoro y Rajoy en lugar de ser la solución son el problema.

 

 

Foto: Manuel Puentes Rojas (Licencia Creative Commons)