De la vieja complicidad que mantengo Sebastián, hoy me ha llegado un nuevo mensaje solidario. Se trata del oportuno escrito que Nazanín Armanian ha publicado en “Público” sobre el sangrante drama de personas refugiadas. Coherente con los expresivos círculos a que nos convocan los miércoles Sebastián y su entorno, ofrece la información que llega poco al común de linarenses. Compartimos iniciativas varias que siguieron después durante su periodo como concejal,el Foro Social con el problema e Gaza. Poco después, de la misma manera, animó otra campaña similar a la presente, sobre las víctimas de accidentes laborales. Lamentablemente esa lacra continúa aun, pero la denuncia quedó para quien quisiera escucharla. Ahora, con la lamentable gravedad del Aquarius y el Mediterráneo como sepultura creciente, aquí en Linares, apenas podemos hacernos de nuevas de esta inhumanidad anunciada. Aunque secundo menos de lo que debiera las actividades y reflexiones que él, inasequible al desaliento, sigue promoviendo, mantenemos intercambio de pareceres. Tan enriquecedores por su parte, que pienso que merecen mayor difusión.

Volvamos a la ignominia que el “círculo del silencio” venía denunciando y que cruelmente se divulga ahora. Antes, como ahora, se pretende sensibilizar de manera razonada y humanitaria sobre esa realiad, y la visión conformista, si no egoísta, que se suelen esgrimir. Estaría bien que a la vez de la propia crisis o pobreza, considrarámos la xenofobia, el racismo, colonialismo, todos los nacionalismos y el origen de tanto sentimiento deshumanizador. En ámbitos políticos como en la calle, se confunden con desigual ingenuidad o malintencionada finalidad estos conceptos. De ahí la invitación de Sebastián a la lectura de Nazanín. Si dedicamos unos minutos a esta lectura, no podremos alejar de nuestra conciencia y ética este lacerante problema. El drama, del otro-sobre todo- si es diferente (africano, negro, competidor por mi escaso trabajo y nuestros servicios, delincuente?…) no es mi problema, que lo resuelva otro. Es una actitud cómoda para no complicarme la vida por los problemas ajenos. En ese argumentario “del yo primero” echan mano quienes de manera interesada optan por este mundo insolidario. Encontramos decisiones así, con mayor o menor convicción en políticas actuales o pasadas, lejanas o de nuestro entorno.Analicemos con más detalle los distintos conceptos que aclaren este problema aparentemente simple.

La migración, exilio, diáspora, guerras y colonización son causas diversas que afectan a las personas que hoy mueren en el Madierráneo o sufren explotación y violación de personas en Huelva. Creemos que ésto sólo afecta a quienes vienen de África, el este de Europa, de Asia o de América Latina. Olvidamos a quienes salieron de España a “hacer las Américas” a partir del siglo XVI, allí o a Europa como exiliados trás la guerra del 36, o emigrando dentro de España o a Europa y América Latina a partir de 1.960. La falta de memoria colectiva nos lleva a tanto egoísmo desagradecido. Está además el colonialismo y el que siguió nos enfrenta a la responsabilidad. De la Europa, de ese antiguo primer mundo, salieron hacia América y África colonizadores para, a sangre y fuego, conquistar aquellos territorios y sus riquezas. En ambos continentes ha quedado la huella de tal hazaña depredadora. Unas veces la esquilmación de sus naturales y otras su esclavización y traslado . Hoy con la apropiación de las multinacionales europeas y estadounidenses de los recursos, mantienen la explotación y dependencia de aquellos países “libres” formalmente. Podemos relacionar la guerra por el coltán de hoy, las aberraciones del rey Leopoldo que tuvo como propiedad personal el “Congo Belga”. También podemos fijarnos en el reparto “lineal” resultante de la descolonización francesa en el África sahariana. Otro tanto podemos decir del rastro británico, alemán y portugués. De España quedan, además de conquista sudamericana primero y la recolonización económica reciente, queda lo de el Sahara en manos de Marruecos, y la Guinea de Macías y compañía.

El egoísmo y la ignorancia que permite que esta situación se mantenga y aumente es uno de los más peligrosos síntomas de esta deshumanización que en la calle o en los gobiernos dejamos de herencia. No vale hablar de prudencia y responsabilidades europeas quien ha venido incumpliendo también normas y los compromisos propios. En el camino han quedado El Tarajal,las devoluciones en caliente, las vallas con cuchillas y la gran mayoría de refugiados no acogidos por acuerdo europeo. Personas que desechamos de la responsabilidad contraída para que queden a expensas de Turkía u otros paises a quienes se les paga. El tipo de indecencia es también internacional. Destacable el caso de Rumanía, cuyo gobierno-aprovechando el ingreso en la UE -propicia la emigración de sus nacionales a la par que blinda sus fronteras a otros refugiados. Este aire nacionalista excluyente recorre la Hungría de Orbán que olvida su apertura de fronteras en 1.989 para liberarse de la dictadura comunista. Esa tendencia nacionalista y xenófoba impregna al conjunto de Europa con su amenza fascista.

El mismo desentendimiento de escrúpulos y de ética lo podemos encontrar en nuestro entorno. Así lo demuestran algunas encuestas en que apoyan con desvergüenza sus programas segregadores. Esos del “nostoros primero” que somos también pobres, ellos están muy lejos que lo arreglen otros. ¡Qué buena ética!

 

Foto: Festival de Cine Africano (Licencia Creative Commons)