Si de algo se sienten orgullosos los marteños y las marteñas, es de las vistas de la ciudad desde la plazoleta de la Virgen de la Villa. Siempre que algún foráneo los visita, es el primer lugar a mostrar.

La estampa de Martos desde la carretera es muy pintoresca, la Peña con las ruinas del castillo en la cima, el caserío a las faldas de la misma, y el cerro donde se alza el llamativo “Santuario de la Virgen de la Villa”. Hoy nos detenemos en este emblemático lugar de Martos.

A golpe de vista, lo más destacable de la plaza es el Santuario de Santa María de la Villa, sobre un cerro rocoso y el baluarte de la fortaleza del Castillo de la Villa. El antiguo fue construido tras la conquista cristiana, muy probablemente sobre algún lugar de culto de otras épocas. En el siglo XVI fue remodelado por el arquitecto Francisco del Castillo así como la construcción de la Torre del campanario formado por una planta cuadrada con arcos de medio punto y emplazado sobre un cubo de la Muralla urbana de Martos. El antiguo santuario fue quemado y destruido  durante la Guerra Civil Española, quedando únicamente la Torre-campanario. El actual templo fue reconstruido en la década de los 40 por el Arquitecto Andrés Pajares, en estilo Neobarroco.

Detrás del campanario se alza con 1003 metros de altitud, la inexpugnable “tercera columna de Hércules”, la Peña de Martos, un cerro formado por roca caliza.

Las vistas panorámicas, otro de los puntos fuertes de esta plaza. Contemplar la ciudad con el sonido de las golondrinas, los toques de campanas que van marcando el ritmo de la jornada, las azoteas, el cielo azul, el mar de olivos y las Sierras de Ahillo y Caracolera al fondo, son un marco excepcional para el visitante.

Plaza de la Virgen de la Villa

Torre campanario s. XVI obra del arquitecto Francisco del Castillo